EL TERRITORIO Y SU DEFENSA

En México desde 1992 al 2018 el gobierno nacional, las corporaciones multinacionales, los partidos políticos, los banqueros, la cámara nacional de la industria minera y los caciques del concreto, inmobiliarias y constructoras, gestionaron, cabildearon, avalaron y aprobaron las reformas constitucionales que en adelante les permitirán despojar de la tierra, de los bienes naturales, comunes, ancestrales, culturales, históricos y espirituales a las comunidades originarias, campesinas, pueblos, trabajadores y a la sociedad.

A estas reformas, se les conoce como con el nombre de reformas estructurales, que modificaran el ordenamiento ecológico y territorial del país, para implantar el modelo extractivista y de esta manera incorporar la tierra social al mercado. Asimismo permite la desnacionalización de los bienes públicos para privatizarlos y cederlos al capitalismo extranjero y nacional. A las actividades extractivas las declaran de utilidad pública y prioritaria, se promueven las empresas públicas-privadas, se criminalizan las resistencias, se instala la violencia desde el estado, pues se unifican los mandos policiacos con el ejército, autorizan las zonas económicas especiales y constituyen las gendarmerías para proteger las inversiones privadas.

En Veracruz en este contexto adverso surge la resistencia sociaoambiental para cuidar, proteger, defender, conservar y procurar la naturaleza y el trabajo, pues las empresas extractivistas pretender la instalación de 112 hidroeléctricas, 3 parques eólicos, 5 emprendimientos de megamineria toxica a cielo abierto, la ampliación del puerto, el monocultivo, la producción industrial de alimentos, 7 gasoductos, la apertura de miles de pozos con fractura hidráulica, 3 autopistas, la edificación prototipo de 4 mil viviendas y la zona económica especial en el sur. De concretarse estas pretensiones implicaría la destrucción y la contaminación de nuestra madre tierra, el agua, el viento. En suma desalojaría y aniquilaría a todas las formas de vida para las presentes y próximas generaciones.

La R-existencia

De frente a esta adversidad, en 2010 colectivos, ciudadanos, personalidades, párrocos, jóvenes y académicos logran constituir la asamblea veracruzana de iniciativas y defensa ambiental, por sus siglas LAVIDA, referente organizativo y regional de la resistencia socioambiental. Así nos preparamos para la defensa territorial y contener la instalación de las mineras caballo blanco, la paila, el cobre, bandera negra,  propiedad de la empresa canadiense Almaden Mineral goldgroup, en la sierra de Chiconquiaco, serie montañosa que alberga extraordinaria biodiversidad.

Cabe destacar que la megamineria a tajo abierto desde el año 2006 en Alto Lucero y Actopan, ambos municipios de Veracruz, prácticamente estaban operando con todas las facilidades que les otorgaba las autoridades ambientales y políticas, sin obstáculos y sin ninguna R-existencia local. Las empresas para entonces estimaban y calculaban obtener un metro cubico de oro, el equivalente al tamaño de un Volkswagen, en dólares 200 mil millones. Dicho de manera gráfica, destrozarían las montañas con todo la biosfera ahí contenida, las desaparecen, las pulverizan y dejan sus enormes cráteres, enfermedades, pobreza, delincuencia y daños ambientales irreversibles.

Caminar por las montañas, disfrutar y conocer el paisaje nos obligó a modificar el concepto de territorio, entendida social y políticamente como una porción de la superficie terrestre que pertenece a un país, una provincia, una región, etc. El término puede hacerse extensivo a la tierra o terreno que posee o controla una persona, una organización o una institución. En la geografía, la definición de territorio depende del autor y del contexto, ya que la noción puede utilizarse como sinónimo de lugar, polígono referenciado, espacio, región o paisaje.

El territorio, nuestro territorio

Justo al medio día, en otoño, parado en Quimixtlan, ciudad sagrada, construida en el Altepetl,  percibí el sentido profundo del territorio, pues al mirar al cielo estaba la luna, el sol, las estrellas, el cosmos, el viento, las nubes, un rio de aves  con pelicanos, águilas, aguilillas, gaviotas, mariposas y libélulas. Al mirar para abajo estaba la tierra, el humus, el subsuelo, los manantiales, el rio, los arroyos, la cuenca. Después mire a la izquierda, el oriente, y estaba el mar, el inmenso mar. A mi derecha, el poniente, se encontraba el bosque de palmas dion edule, palmas fósiles, orquídeas, mangos, plátanos, ciruelas, guanábanas, insectos, microorganismos y pequeños mamíferos, también se observaba la ciudad sagrada de los muertos, la espiritualidad, la cultura, la gastronomía, vaya todo resplandece de vida vegetal y animal, yo incluido. Pues de mi cuerpo y desde dentro del corazón soy territorio, soy naturaleza.

Esta cosmovisión del territorio, los incrédulos, los técnicos, los científicos, los académicos y políticos la cuestionan. Les digo la luna está presente en las mujeres cada 28 días, también en los hombres, los campesinos la tienen presente para sembrar, cosechar, los pescadores los ríos y el mar la viven todos los días con la mareas.  El sol esta mucho muy lejos, sus rayos de energía son vitales para todas las formas de vida, esto es innegable, igual ocurre con las nubes, la lluvia, el viento y el polo magnético. Estoy parado en una curva, pues la tierra es redonda y no me derrumbo por la fuerza de gravedad ejercida por el polo magnético. Nuestro territorio es arriba, abajo, a los lados, hasta el mar y desde dentro de nuestros cuerpos. Esta cosmovisión territorial ancla todas las formas de vida.

Casi concluyo

 Toda acción política contemporánea, toda actitud o comportamiento solo puede situarse de lado de las fuerzas suicidas o de las que luchan por evitar una catástrofe, pues la defensa de la NATURALEZA es, en última instancia, una defensa de nuestra propia especie. Esta nueva conciencia, que es al mismo tiempo la adopción de una ética planetaria y el reencuentro de los seres humanos con su entorno. Pero la naturaleza requiere forzosamente de interlocutores humanos, es decir, de traductores, intérpretes y defensores por esta consideración las R-existencias socioambientales hablan por el agua, la flora, la fauna, el océano, ríos, las Montañas, el viento, la tierra y por todas las formas de vida en la flora y la fauna.

La política extractivista del gobierno nacional y estatal operan a favor de las corporaciones multinacionales depredadores de la naturaleza, por tanto han promovido una serie de leyes denominadas, “reformas estructurales” para despojar a todos los seres vivos de los bienes naturales y comunes.  Estas reformas pretender convertir en mercancía la naturaleza y el trabajo. Acreditamos que esta política que promueve el régimen es destructiva, sin embargo las organizaciones comunitarias, sociales, populares y ciudadanas hemos acordado que vamos a defender a nuestra madre tierra, pues solo así habrá vida segura para las presentes y futuras generaciones. Las organizaciones populares somos naturaleza, somos de la naturaleza, estamos en campaña todos los días y nuestra opción es la vida y su esplendorosa biodiversidad.

VAMOS A FESTEJAR A LA NATURALEZA TODOS LOS DIAS CON ALEGRIA COMBATIVA Y ORGANIZACIÓN TERRITORIAL.

 

Guillermo Rodríguez Curiel*

*Mentor en Fasol, integrante de Pobladores AC, Lavida y Alianza Internacional de Habitantes.