Nada que celebrar

Hace quinientos años, en abril 1519,  arribaron a las costas de Veracruz  en los arenales de Quiahuixtlan,   Hernán Cortés y sus soldados, llegaron buscando el oro y los bienes naturales de las comunidades originarias. Este ejercito usurpo con violencia, asesinatos, despojo, robo, violaciones y ejecuciones, el territorio ancestral. La historia lo consigna como la conquista de México

Ahora Veracruz vive, asediado por las empresas extranjeras y mexicanas que continúan con la política del despojo, la violencia y la mentira,  pretenden destruir el territorio sagrado con los proyectos de muerte, mediante  la instalación de mega  minería tóxica, fractura hidráulica, gasoductos, hidroeléctricas, zonas económicas especiales, autopistas, ampliación del puerto, agroindustrias y monocultivos. Si el modelo económico dominantemente,  extractivista y usurero quiere terminar con la naturaleza y el trabajo, van a un buen ritmo y lo van a lograr. Digo si nos dejamos.

Afortunadamente los pueblos Veracruzanos decidieron construir la R-existencia para defender  la naturaleza, nuestra casa común, pues cabe destacar que más de 500 mil hectáreas están concesionadas a los proyectos de muerte. Los pueblos organizados de Actopan, Alto Lucero, Chiconquiaco, Yecuatla, Juchique, y Colipa argumentan que Nada hay que celebrar, pues han pasado quinientos años y dueños del dinero continúan robando, explotando, despojando y  violentando a las comunidades.

En este contexto convocamos a todos los pueblos, organizaciones, sindicatos, cooperativas, jóvenes y mujeres de México a las jornadas por el recuerdo y reforzamiento de las  R-existencias comunitarias que defienden el territorio sagrado.

Te invitamos el 16 de abril  a Palma Sola, municipio de Alto Lucero, Veracruz, en el auditorio de la Unión Ganadera. Nos encontraremos a las 10 de la mañana para unir nuestros corazones, talentos, música, bailes  y voces para corear: Si a la vida, NO a la mina.