Este año se cumplen quinientos años después de la llegada de Hernán Cortés a las costas de Veracruz, y cada año se vuelve un reto más complicado para la sociedad lograr que haya justicia socio-ambiental en nuestro país. A pesar de todo este tiempo, pareciera que seguimos igual, que la colonización no ha terminado. El actual modelo de desarrollo, cuya política ideológica está basada en el extractivismo irracional de los recursos naturales por parte de grandes corporaciones y transnacionales, continúa representando, y quizás de forma más alarmante hoy en día, serias amenazas a la conservación de nuestro patrimonio bio-cultural. A pesar de esto, miles de personas alrededor del mundo siguen sembrando esperanza, resistiendo y creando una realidad diferente, buscando alternativas que nos permitan convivir de una manera más amigable con nuestro planeta.

Les compartimos la palabra y el sentir de nuestro compañero Guillermo Rodríguez Curiel en relación a la los quinientos años de la llegada de los españoles a México.  Guillermo es mentor voluntario de FASOL en el estado de Veracruz:

 

“Nada que celebrar

Hace quinientos años, en abril 1519,  arribaron a las costas de Veracruz en los arenales de Quiahuixtlan.   Hernán Cortés y sus soldados, llegaron buscando el oro y los bienes naturales de las comunidades originarias. Este ejercito usurpo con violencia, perpetrando asesinatos, despojo, robo, violaciones y ejecuciones en el territorio ancestral. La historia lo consigna como la conquista de México

Ahora Veracruz vive, asediado por las empresas extranjeras y mexicanas que continúan con la política del despojo, la violencia y la mentira,  pretenden destruir el territorio sagrado con los proyectos de muerte, mediante la instalación de mega minería tóxica, fractura hidráulica, gasoductos, hidroeléctricas, zonas económicas especiales, autopistas, ampliación del puerto, agroindustrias y monocultivos. Si el modelo económico dominantemente, extractivista y usurero, quiere terminar con la naturaleza y el trabajo, van a un buen ritmo y lo van a lograr. Digo, si nos dejamos.

Afortunadamente los pueblos Veracruzanos decidieron construir la R-existencia para defender  la naturaleza, nuestra casa común, pues cabe destacar que más de 500 mil hectáreas están concesionadas a los proyectos de muerte. Los pueblos organizados de Actopan, Alto Lucero, Chiconquiaco, Yecuatla, Juchique, y Colipa argumentan que Nada hay que celebrar, pues han pasado quinientos años y dueños del dinero continúan robando, explotando, despojando y  violentando a las comunidades.

En este contexto convocamos a todos los pueblos, organizaciones, sindicatos, cooperativas, jóvenes y mujeres de México a las jornadas por el recuerdo y reforzamiento de las  R-existencias comunitarias que defienden el territorio sagrado.

Guillermo Rodríguez Curiel.”